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Estudiante del Almirante Padilla casi pierde la vida en Riohacha

Una joven de 16 años de edad, sufrió múltiples heridas producidas por accidente de tránsito, mismas que la tenían al borde de la muerte.

Se trata de Laura Marcela Neira Rojas, natural de la Troncal del Caribe, quien reside en Riohacha y es estudiante de noveno grado en la jornada matinal de la institución educativa Almirante Padilla.

El hecho se presentó en la calle 22 con carrera 12 del Distrito, el pasado sábado cuando Neira Rojas iba a bordo de una motocicleta junto a su hermano también menor de edad.

La joven quien reconoce que fue un acto irresponsable y de rebeldía, manifestó a este medio de comunicación que tomó el vehículo aprovechando el descuido de los adultos.

Laura, con ojos llorosos y voz temblorosa, explicó a La Guajira Hoy que el hecho la ha dejado marcada de por vida, y que es una lección que quiere compartir para que jóvenes de su edad tomen conciencia de sus actos.

“Admito que fui desobediente, no pedí permiso e iba a llevar a mi hermano a ver un partido de fútbol, cuando choque un carro por exceso de velocidad y pasarme una señal de alto” dijo la menor.

Luego la colisión, la joven manifiesta no recordar nada, pues llegó inconsciente al centro de salud y debido a los fuertes golpes en su cráneo fue inducida a un coma del que por fortuna despertó.

Neira, tuvo fracturas en la cabeza y en uno de sus brazos, igualmente, varias raspaduras, de las que poco a poco se recupera, y aunque el proceso es doloroso le da gracias a Dios por su vida y este nuevo renacer.

Su madre, Jenni Rojas, quien en el momento del incidente se encontraba fuera de la ciudad, expresó que al recibir la noticia pensó que sus hijos estaban muertos y que como pudo tomó un vehículo que la trasladó hasta la clínica donde estaban.

Jenni Rojas.

“Es un milagro tener a mis hijos bien, los padres a veces pasamos por momentos de desesperación por la rebeldía de nuestros hijos, quienes pese a los regaños, creen que como viven la vida está bien, sin pensar en las consecuencias de sus actos” manifestó la adulta quien es docente en un centro ubicado en zona rural de la capital de La Guajira.

Laura Marcela, fue dada de alta al igual que su hermano, y a pesar que el próximo lunes la institución educativa a la que pertenece retoman las actividades escolares, esta no podrá asistir por orden de los galenos, quienes manifiestan que debe guardar reposo, por un tiempo aún no determinado.

“Ahora mi vida cambiará, lo que me ocurrió me sirvió para analizar mi vida y saber que todo acción tiene una reacción, y espero que los jóvenes que lean esta noticia tomen esta reflexión y le hagan caso a sus padres, porque ellos no quieren un mal para nosotros” dijo Laura Marcela.

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