Guajira

La Guajira, un Departamento con más Territorio que Estado

El primero 1 de julio, La Guajira estará cumpliendo 55 años de vida como departamento reconocido dentro de un Estado constitucional.

En esta celebración nos debemos regalar los guajiros una reflexión inspiradora, influida en nuestra música vernácula (en latín: vernacŭlus, ‘nacido en la casa de uno’), conocida como vallenata, originada en La Guajira, pero apropiada por los cesarences.

He aquí una primera afirmación donde confirmamos que somos más territorio que Estado, porque abandonamos las vivencias culturales en manos de otros. La canción “grito en La Guajira” de la autoría de Alberto ‘Beto’ Murgas, interpretada por Juan Piña y Juancho Rois, con 43 años de existencia, interna un mensaje vigente y cotidiano que, para la ocasión se puede tomar como reflexión, tres apartes de esta canción; “se oye un grito en el desierto”, “se oye una voz apagada” y “se nota un destino incierto”.

En estas tres expresiones metafóricas que marcan el devenir de un territorio carente de garantías de derechos, donde se desconoce la deuda social de un “Estado – Nación” llamado Colombia, y como pueblo que somos nos despreciamos así mismo, cuando nos abandonamos y entregamos la fortaleza que está representada en el “cactus”, planta que se enaltece, como todo guajiro por ser una fuente inagotable de energía, donde sus espinas representan la seguridad, la protección y la persistencia.

¡Eso somos los guajiros! un puñado de hombres y mujeres, wayuu, afros y blancos que se reconocen como criollos y que habitan en un territorio donde los estándares de calidad de vida se satisfacen con los mínimos.

“Se oye un grito en el desierto” se convierte en una expresión alegórica, que toma relevancia en nuestro diario vivir cuando sentimos que la sed nos agobia y el hambre despierta sentimientos de rebeldía, pero como respuesta encontramos la resiliencia en la voz interior que despierta esperanza en el devenir de un destino mejor. Donde la creencia de que Dios tiene una intención válida con nosotros, pero…¿Por qué? contamos con los privilegios que en épocas de la antigüedad solo tuvo el pueblo de Israel y que ahora vivimos nosotros como tierra de promisión.

Las condiciones geoestratégicas nos hacen ser en un departamento promisorio que, en estos 55 años cuenta con una historia, de lecciones aprendidas, forjadas en aciertos y desaciertos de una dirigencia y de un pueblo; que fue permisivo al entregar, materia prima sin exigir para nuestro territorio valor agregado representado en desarrollo tangible.

Aquí encaja la segunda expresión metafórica, “se oye una voz apagada”, el derecho a ser escuchado se perdiere cuando entregamos responsabilidades a extraños, que vienen por el valor al voto, para hacerse elegir senadores y con esta acción apagamos la voz que necesitamos porque como dice el dicho; “a lo tuyo tú”.

El discernimiento espiritual surge como una fuente de sabiduría que disminuye la angustia de un pueblo donde su gente exige con furia Justicia Social. Este axioma debe servir como acto de inspiración para un colectivo socio-comunitario llamado “guajiro”, que en circunstancia de auto-superación se permite escalar estados de ánimo que generan; depresión, victimización, desmoralización, desesperanza, desconexión, estrés, entre muchos sentimientos. Empoderándose de un estado alineado en derechos y deberes que nos conectan con una lógica creada como Estado-Nación.

Concluyendo nuestra reflexión convertida en celebración, encontramos la tercera frase literariamente “se nota un destino incierto”, que describe un estado de ánimo de pesimismos expresado en el sentimiento lastimero, erigiéndose como un desafío que es superado con la resiliencia restaurativa, este principio apropia un léxico que inspira a nuevos conocimientos en ambientes creativos e innovadores formados en la academia dentro de sus pilares estructurales; en la docencia, la extensión y la investigación.

Generando así el combustible para poner en movimiento el motor del desarrollo que armoniza derechos y deberes en exploración de una certidumbre donde exista, Estado al igual que territorio.

Feliz cumpleaños mi Guajira, Dios colme de bendición y alegría a este pueblo elegido y que sea el discernimiento espiritual, fuente de aviamiento para guiar el propósito de impacto que él tiene por el amor a nosotros.

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