Guajira

La Guajira, con más académicos, ¡pero sin liderazgo!

En la década de los años 70 y 80, poseer un título universitario no era una meta de los estudiantes que lograban terminar el bachillerato, por distintas razones de carácter particular. 

Con la apertura del Cerrejón, el título de bachiller, era más que suficiente para ingresar a laborar en La Mina, qué decir, de los cargos en las Alcaldías y Gobernación de La Guajira, de aquellos que osaban por involucrarse en las actividades comerciales, con la compra de productos traídos de la ciudad fronteriza “Maicao”, otros de Barranquilla, Medellín y Bucaramanga, como también, comprar un vehículo y hacer carreras particulares o viajes.  

Para esa misma época, en todo el departamento se vislumbraban líderes de talla local e incluso del orden nacional, sobresaliendo entre otros: Román Gómez Ovalle y Rodrigo Dangond Lacouture por la Provincia, en Villanueva. 

Por Riohacha y corregimientos circunvecinos, estaban los profesionales de la medicina: Nelson Amaya Arregocés y Jorge Ballesteros, destacándose igualmente, Alcides ‘Chide’ Choles Peñaranda, Vicente Borrego Mejía, Manuel Sierra Pimienta, Amilkar Acosta Medina y otros.  En Uribia, uno de sus ilustres hijos, Rubén ‘El Paye’ Almazo.  Todos ellos, muy a pesar de encontrarse entre rojos y azules, siempre tenían un objetivo común, el cual consistía impulsar estas tierras hacia un desarrollo sostenible.        

En esos años, viajar del norte hacia el sur de La Guajira, era toda una odisea, las carreteras destapadas, levantaban un polvorín al paso de los buses, todos llegaban a Valledupar con la tierra impregnada, como no existían buses con aire acondicionado, había que mantener las ventanillas abiertas, lo que provocaba que, hasta uno mismo, llegare con el pelo mono y enredado.

Iniciando los años 90, bajo la Presidencia de Cesar Gaviria, estando en el ministerio del Transporte, el villanuevero, Jorge Bendeck Olivella, liderando el Palacio de La Marina se encontraba el Jorge Ballesteros Bernier, con el muy apreciado y siempre recordado ‘Chide’ Choles en la Asamblea Departamental, impulsan con las fuerzas vivas del Departamento y del orden nacional.

En esa época se construyen varias carreteras asfaltadas, desde el Norte al Sur y desde Cuatro Vías hasta Uribia y Manaure, conllevando un progreso en todos los sentidos.

A partir de ahí, se facilita y aumenta la economía en los sectores del carreteable, se empieza a tener más turismo hacia Riohacha y la Península de La Guajira, conllevando a posicionarse aún más, en el Gobierno de Samper, por tener descendencia en estas tierras y el afecto personal.

Hoy, después de 25 años, es de conocimiento nacional todas las problemáticas sociales y económicas, que se encuentran el departamento, observándose estancado. Se requiere la sagacidad, liderazgo unificado de la región, gestión constante y perseverante para la consecución de grandes obras, donde se espera vencer ese padecimiento gubernamental y resulten oportunidades para los jóvenes profesionales de esta tierra.  

El siglo XXI, desborda el número de profesionales impensables hace 40 años, continuando en alza a medida de avanzar este. Pero, hay un sin sabor, que es el hecho del deterioro social y económico en que se encuentran la mayoría de los municipios guajiros. Se trae a colación, el desempleo, las muertes de los niños wayuu por desnutrición, la falta de agua para suplir sus necesidades básicas, de oportunidades para que sean autosuficientes y otras, complicándose en este 2020 por la pandemia.

Constantemente observamos noticias sobre hurto, abigeato, homicidios que suceden principalmente en el Distrito de Riohacha, Maicao, Fonseca y San Juan del Cesar, producto, bien sea, de la superpoblación inesperada de estos, que amerita la atención de las autoridades competentes para minimizar los efectos.

Igualmente, están haciendo eco por estos días, las controvertidas decisiones judiciales, que dejan entrever una falencia en aquellos operadores, que tienen el deber de impartir justicia con transparencia, equidad, sin distinción alguna, pero, sobre todo, objetivamente.

En síntesis, se busca crear conciencia, en aquellos responsables de asumir con sentido de pertenencia los compromisos acordes a sus cargos, a colocar sus conocimientos académicos y la experticia a favor de las comunidades, a unificar fuerzas en todo orden, para beneficio de los habitantes del territorio guajiro y no volver a considerar, La Guajira, con más académicos, ¡pero sin liderazgo!

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